CRITICAR AL EQUIPO DE GOBIERNO TIENE CONSECUENCIAS, HAY “REPRESALIAS”. HAY MIEDO.

En un Estado de Derecho, la libertad de expresión es fundamental para que las personas puedan formar su opinión acerca de los que nos gobiernan. Sin embargo, a veces, no solo no existe, sino que desde el poder se censura y se persigue a los que no piensan como ellos. Y especialmente a los que se atreven a criticarlos. 

Asistimos frecuentemente a toques de atención a aquellos vecinos, representantes de organizaciones sociales, trabajadores, empresarios, etc., que se atreven a criticar públicamente alguna decisión de responsables municipales. O simplemente porque lo ha hecho alguien de su entorno familiar, social o laboral.

Se les “invita” a eliminar los comentarios hechos públicos en redes sociales o en otras formas de expresión, bajo sutiles amenazas como la famosa “pérdida de confianza”, que ya sabemos lo que significa. Te mandamos una inspección, a ver qué pasa con la subvención, tienes un contrato pendiente, no tienes la plaza fija… hemos retrocedido muchos años en cuanto a libertades públicas.

Hoy se lo han hecho a mi vecino, al negocio de al lado, a mi compañero… Y me he quedado de brazos cruzados. Mañana me lo harán a mí y los demás no moverán un dedo para defenderme.

Incluso, se va más allá, coartando de forma peligrosa la libertad de información, abusando de la posición dominante de quien tiene la capacidad de firmar, de contratar, de repartir los fondos públicos; que tal y como está hoy la economía, pueden significar “vivir” o “morir”.  Se trata de imponer el pensamiento único, una realidad distorsionada a capricho de quien manda.

Y pobre de aquel que discrepe, sufrirá escarnio público, será tachado de mal ciudadano, de desleal, de traidor, de pueblerino, de ignorante, verá caer sobre su  imagen pública toda serie de sutiles descalificaciones, a veces maquilladas, a veces descaradas, para dañar la reputación de las personas y anular el espíritu y la capacidad de crítica.

Hay quienes incluso llegan a invitar públicamente a los vecinos a boicotear a determinados negocios porque alguien se atrevió a manifestarse públicamente. Qué vendrá después… colocarles una estrella en la puerta o un cartel en los escaparates?

Hechos muy graves, sí tenemos en cuenta que el pluralismo político, la libertad de expresión, de pensamiento, de opinión son derechos fundamentales de nuestra democracia y están recogidos en nuestra Constitución.

Pero tal vez nos hemos acostumbrado a disfrutar de estos derechos y hemos olvidado que cuando se atacan, aunque sea desde el poder, hay que defenderlos con uñas y dientes. Que hay miedo, si, pero más miedo deberíamos tener a perderlos.

El respeto a las personas que piensan diferente a nosotros es esencial. Como esencial es que podamos conocer y difundir información veraz desde puntos de vista diferentes. Si defendemos la pluralidad, no podemos permitir que nos impongan el pensamiento único.

Aquí los medios de comunicación tienen una labor fundamental, defender la libertad de expresión, no permitir la censura, ni ceder a que la misma se ampare en intereses económicos. A veces toca elegir, entre servir al poder, o servir al pueblo.